lunes, 14 de abril de 2008

Cómo Hacerse entender en la Torre de Babel



La imagen, la metáfora de la torre de Babel, cobra un especial sentido cuando revisamos el proceso de la comunicación en nuestro mundo actual.

En apariencia las tecnologías de la comunicación crecen, se expanden y parecen que llegarán a tocar el cielo. Algo así como ponernos en contacto a todos en todo momento.

Pero entrar en este contacto permanente no nos asegura una mejor comunicación, desde el punto de vista de su humanización. Por el contrario, parece que entramos en el proceso destructivo de la torre comunicacional. Los procesos de interconexión nos aíslan más. El verdadero contacto se pierde en un espacio virtual infinito, abierto entre una y otra persona.

La verdadera comunicación humanizada que significa, el contacto, el compartir, se convierten en retos constructivos para quienes queremos sobrevivir a la incomunicación.

Por ello nos valemos de algunos recursos como este de la PNL que nos aporta valiosos elementos para profundizar en la comprensión del proceso pero también en el contacto humano, en la calidez del encuentro más allá de las palabras.

En la torre de Babel, donde existen tantas lenguas, solo el lenguaje de la mirada, de la comprensión, de la intuición y el contacto interior nos permitirán mejorar nuestra comunicación.

Si la Comunicación es la habilidad de trasmitir mensajes tanto internos como externos, la posibilidad constructiva se encuentra en nuestro mundo interior.

Cada momento ha de ser una oportunidad de aprender a utilizar nuestros sentidos en función de trasmitir una idea, un sentimiento, una vivencia.

Todos producimos dos formas de comunicación que configuran nuestras experiencias vitales. En primer lugar, desarrollamos una comunicación interna, constituida por las cosas que nos representamos, decimos y sentimos en nuestro fuero interno.

En segundo lugar, experimentamos la comunicación externa. Con el mundo exterior nos comunicamos no solo por medio de palabras, sino a través del extraordinariamente rico lenguaje no verbal.

Dominar ambos tipos de comunicación es la manera de hacerse entender hoy en la Torre de Babel de nuestra sociedad. Quien posea esa posibilidad tendrá un enorme poder. Un poder que se traduce en dominio de sí mismo y del medio que nos rodea. Un poder distinto al de la posesión material.

El poder de la comunicación es dominio interior, en primer lugar, un dominio que nos permite disfrutar de un alto grado de felicidad, alegría y amor en nuestro fuero interno

El dominio de nuestra comunicación externa determina el grado de éxito con los demás.

Este éxito no es posesión sobre los otros sino capacidad de servicio. Si somos capaces de ayudar al cambio de una persona, un cambio deseado por ella, un cambio en libertad, eso nos aportará un sentido de plenitud, de logro personal y de verdadera valía. La comunicación eficaz con los demás nos retroalimenta.

Esa eficacia nos la da la integración entre la comunicación interior y la exterior. Ambas se interrelacionan y se nutren mutuamente. Es importante, para recalcar la eficacia en la comunicación recordar lo que un autor llamó la regla de oro de la comunicación y que, en cierta forma, resume todo lo dicho anteriormente.

Para ser un comunicador excelente, se necesitan tres condiciones.

Un objetivo claro: Un conocimiento claro de lo que desean lograr.

Flexibilidad en la conducta: capacidad de poder variar la conducta comunicacional en cualquier momento en que sea necesario cambiar y reinventarse para poder llegar a quienes queremos llegar.

Experiencia Sensorial: como forma de darse cuenta de las respuestas que estamos obteniendo con nuestra comunicación o si se han logrado las que se deseaban.

La sencillez es primordial para comprender y hacer comprender los aspectos más complejos de la vida. La PNL posee esa sencillez, el despojamiento necesario y la capacidad de adaptación para darnos lo que necesitamos: una comunicación poderosa.

Capítulo del Libro de José Gregorio Bello Porras: Comunicación Poderosa con PNL, Panapo, Caracas, 2008.

1 comentario:

mercedes franco dijo...

Este libro merece ser reeditado y distribuido masivamente. La mayoría de los problemas humanos tienen su origen la falta de una comunicación efectiva. Es seguro que este blog va a dar qué hablar y mucho mejor...quépensar.