martes, 8 de julio de 2008

COMUNICACIÓN SUAVE



José Gregorio Bello Porras

Para qué quejarnos de mala comunicación si podemos intentar una mejor. El ser humano es propiciador de cambios. Aunque estos cambios no siempre sean veloces o revolucionarios. Pero todo cambio se da en un momento dado, en su momento preciso. Antes era de una forma, ahora es de otra. El cambio operó.

En esto de la comunicación la norma es el logro de una interrelación, aparte que los objetivos externos sea transmitir una información a otro individuo. El simple mensaje puede ser muy pobre en contenido, pero la relación que se establece para hacer esa transmisión complemento de otro individuo puede enriquecerlo enormemente.

Los mensajes enriquecidos tienen mucho de afecto, de informaciones sutiles, transmiten elementos no verbales sobre estados de ánimo, simpatías y emociones, sobre posibilidad de comprensión y de ponerse en el lugar del otro. La comunicación no es letra muerta después de expresada o leída. Tiene efectos. Tanto inmediatos como secundarios.

Estos efectos secundarios pueden ser beneficiosos. El individuo conoce y aprende sobre el mundo, más que si se le enseñara explícitamente sobre él. Porque el verdadero aprendizaje proviene de la vivencia. Y esta es una puesta en práctica que se da únicamente cuando el individuo ha decidido arrancar el motor de la voluntad.

Aunque no tengamos claro teóricamente lo que puede significar la voluntad, esta se pone en funcionamiento mediante la necesidad o por la adecuada comunicación tanto de ideas, como de sentimientos o emociones. En un momento dado se enciende como un arranque. Esa es la voluntad en acción, el aspecto volitivo de cualquier acto. La comunicación tiene mucho que ver en nuestros actos tanto conscientes como en otros menos conscientes. Propicia que las acciones se emprendan.

La comunicación puede ser simplemente interna. Cada individuo elabora sus propias ideas en torno a algo. Y aunque haya recibido alguna influencia del mundo que lo rodea, toma decisiones en su mundo interior. A veces en amena charla consigo mismo. Aunque haya también quienes se fastidien a sí mismos con sus discursos desgastados.

La comunicación, pues, tiene un enorme poder. Primero potencial pero finalmente de acción y necesariamente, en algún momento, de cambio. La comunicación es una vía para el cambio, de pensamientos, de actitudes.

Es asombroso lo que podemos lograr con nuestra comunicación adecuada y oportuna. Verdaderas transformaciones que favorecen a las personas, apoyos que salvan vidas y la enrumban, afectos que anclan buenas disposiciones.

La comunicación es mucho más que palabras reunidas con sentido. Podemos tener un diccionario, por ejemplo, con muchas palabras reunidas, cada una con su sentido y sin embargo estas no pasan de la mera información sobre algunas cosas. Una mirada, en su momento justo, puede ser más importante en una vida que un diccionario. Aunque a veces un diccionario pueda darnos mensajes que quedan grabados durante el resto de nuestras vidas.

La comunicación es un proceso vivo. No es la aplicación de una técnica. Ni siquiera es el arte de poner en funcionamiento una serie de músculos, cuerdas vocales y todo el aparato fonador, para pronunciar algunos sonidos con sentido. La comunicación es un acto de afecto, de reunión, de nexo. O por el contrario, puede ser un acto de agresión, de odio y de enemistad.

Solo tú le das el sentido que quieres a tu comunicación. Aunque sea el sentido que otro te sugiera. Tú eres responsable de tu comunicación. Y mientras más conscientes seas de su proceso, más dominio tendrás, no sólo sobre ella sino sobre toda tu vida.



1 comentario:

Beatriz Alicia García dijo...

En la actualidad doy clases en la Escuela de Comunicación Social de la UCV y en este semestre en uno de los cursos, Taller de redacción II, trabajamos la argumentación. Les explicaba a mis alumnos todo lo que implica la comunicación con las personas y todos aquellos factores que pueden incidir en el proceso de la comunicación. Es algo realmente complejo que va desde el manejo adecuado del lenguaje hasta los modelos mentales que todos tenemos vinculados a las creencias, los valores, las ideologías. Por otra parte está también todo lo que tiene que ver con la interpretación (o la mala interpretación)de un mensaje dado. Es un tema realmente interesante. Tú como psicólogo sabes mejor que yo todo lo que implica la cognición social y de qué manera influye en lo que decimos y hacemos, nuestra conducta y nuestras actitudes.