viernes, 24 de octubre de 2008

Día 36


En este día, cuando llevo quince hablando contigo de este tema, la respuesta no vino escrita sino por teléfono. Una larga conversación ilustró una posibilidad de obtener una vivienda digna y justa en un mediano plazo. Ello arrojó sobre mí alguna luz sobre el problema del tiempo.

Los plazos que obtengo son perentorios, no los que yo quisiera.

Los lapsos se le escapan a uno de las manos. Pero este fenómeno no es fortuito. El tiempo existe para realizar lo que debemos hacer en ese momento más o menos preciso. No obstante, nos empeñamos en vivir contra el tiempo y no con el tiempo de hacer las cosas.

Más aún, se nos escapa el tiempo pensando en hacer las cosas o hablando sobre ellas. Y nos conformamos con ese ejercicio especulativo, necesario pero incompleto. Constatamos, entonces, igualmente, que lo que se piensa es pocas veces lo que se realiza. Menos aún, lo que se hace es lo que se dice. Muy poco de esas palabras se convierte en otra realidad que no sea la del aire que pasa sin devolverse. He allí el problema.

En los momentos de inspiración debe intervenir la voluntad. La puesta en acción inmediata. No el impulso que acaba a los pocos instantes. Sino el empuje sostenido. La perseverancia. Lo que no se intenta cuando se tiene la fuerza de la idea y el disparador de la palabra no se intentará más tarde ya cansado y sin voz. Lo barrerá la ola indetenible del tiempo que pasa y pasa.

Siempre habrá tiempo para algo constructivo.

Existen días en los que parece que reinara el silencio. Pero el silencio dice cosas a los oídos atentos. Trae palabras lejanas o recuerdos olvidados entre los intersticios de las rocas llenas de edad. Lo demás es imaginación sostenida. Es proceso creativo con esa materia prima.

Los mundos que construimos con palabras existen en nuestra imaginación. Pero pugnan por hacerse lugar en el mundo de las cosas. De una u otra forma. Si no les damos cabida creativa, si no las integramos a nuestra vida cotidiana, se convertirán en monstruos torturadores de día y de noche.

Pocas y silenciosas las visitas de hoy. Pero bastaría una para que el día se salvase en el recuerdo. Papeles explicativos de soluciones, ideas sueltas, buenos deseos y hasta oraciones he recibido en otras jornadas recientes.Otras experiencias distintas. Cada una trae una señal de comunicación.

La comunicación da resultados. Pero siempre como comunicación, como preocupación puesta en marcha para solidarizarse con el otro ser humano. La comunicación es primordialmente ejercicio de relación interpersonal. Y no tiene que ser otra cosa.

El resto lo pone la voluntad de uno. O de muchos.



1 comentario:

Escritora y artista visual dijo...

Mis saludos José Gregorio.

Leyéndote se vino una imagen que siento como un portarretrato o portavisiones. (Quizás, sean asociaciones muy típicas del ser, pero la trasmito) El reflejo, siempre ese acompañante que dicta otros senderos y por todos lados está dejando huellas quizás para el retroceso o para avanzar sin límites de saber que hay espinas en otros ramajes. Bien, fui a ver algunos escritos por investigación para hacer un intento de escribir sobre el otro que en voz da mucho en lo simbólico…; encontré este: "El espejo es una puerta a esa otra dimensión que es el mundo astral, el de las emociones y los sentimientos." Quizás, no es silencio, ni el tiempo porque la mente es muy rápida para precisarlo.

Me alegra que haya una luz en medio de todo, siempre la hay. También la aceptación de otras y otras y las que vendrán, quizás abra que escoger y allí el espejo, cuál es la mejor cual llenará estos días para ser reflejo. Hay que seguir buscando el inicio del diálogo, creo que el ser merece respiros y cambios, aunque le tiemble el estómago, aunque este tan enraizado al espacio. Por otro lado pienso, será el que escribe que lo siente o el entorno que lo rodea. Entonces, escuchar si reflejo - sombra, lo interno, lo que se debe desechar o quedar allí aunque este muy equivocada está la esencia de lo humano. Hay que ser muy humano el ser, para poder dialogar con el otro dejando a un lado lo que se tiene como comercio. Por ello, siento que los espacios ya invadidos por los otros espejos es mejor dejarlos a los dueños de los mismos con sus visiones y portarretratos…

Un abrazo y vuelvo a decir puedo estar muy equivocada…
Mila