domingo, 2 de noviembre de 2008

Día 27


La intensidad de ayer persiste hoy. No les voy a repetir la experiencia. Bastante significa que el lector me siga día a día en esta cuenta regresiva, la cual en ocasiones no parece un lanzamiento sino una precipitación hacia la nada, para atribularlos más con los choques que nos trae el avance del tiempo hacia su límite.

Así que por respeto a ti que me lees, trataré de no ser tan pesimista este día. Sólo por hoy, como dirían – de existir – los Pesimistas Anónimos, grupo del que formaríamos parte toda la humanidad en determinadas circunstancias y fechas.

La cotidianidad devoró este día, hasta llenarlo de fantasmas ambulantes. Cualquier esfuerzo fuera de la rutina dominical fue, simplemente insostenible. El mismo hecho de relatar estos pocos acontecimientos impregnados ya de la nocturnidad del momento, son una señal patente del ánimo que prevaleció.

En cualquier otra situación, me hubiese calificado de transitar una reacción depresiva, a lo que no opondría nada sino el simplísimo acto de voltear la página y dejar que esa viscosa emoción se evapore con distintos pensamientos, palabras y obras.

Pero el péndulo de Poe marca el ritmo lento de quien se apresura a un término inevitable. El ritmo lento sirve de tortura, la inminente llegada también. El no poder escapar de esos pensamientos es la sujeción a la que se somete el torturado.

Advierto, sí, que todas esas amarras son mentales. Lo veía afuera, en una conversación en la que alguien se quejaba de no poder dejar de hacer algo. Como si dejar de hacer dependiera de otra persona, cuando es un asunto exclusivo de su voluntad.

Siempre, cuando uno suelta amarras, cabe la aprensión de quedar como barco a la deriva. Pero no hay otra opción para navegar hacia nuevos puertos más seguros.

En eso ando. En estas navegaciones por los territorios de lo posible. Tratando de sortear los escollos de lo imposible, de lo negativo, de la oscuridad que acecha en cada rincón mental, esperando por su víctima. Pero hoy, la sombra no me atrapará.


1 comentario:

Escritora y artista visual dijo...

Mis saludos José Gregorio.

Ayer leí con detenimiento el día 28, sin embargo, nos quedamos sin luz por estos lares, largas horas y aún así, no deje de pensar en responderte. Salí con mi hijo a comer y me estuve fuera de casa casi todo el día. Sin estar dentro de ella, sentí que muchas personas desean mudarse, escuché algunas conversaciones, otros c desean comprar para tener un hogar y sobre todo uno que me llamó la atención, “debo mudarme rápido porque la dueña quiere vender”. Ese comentario es de un hombre con sus amigos en un sitio donde todas las voces se ventilan, siempre escucho pero cada vez que escuchaba una voz con cierto grado de presura me llevaba a tu escrito. Por qué, por la responsabilidad, sólo pude conversar con una mujer sobre la compra de una casa, ya que la familia de su ex esposo, le dio un plazo de un mes. Me pareció terrible y peor aún que por parte de la familia del padre de sus hijos se ejecutaran esas anomalías humanas, para tener una frase, o un calificativo, digo. Siento que en casos como este, como el tuyo la familia debe estar unida, no debe haber reclamos, ya que si uno acepta la decisión del otro también tiene parte de responsabilidad. Esto es una secuela, pienso también, que en mente libre de presiones hay dos oportunidades, una para pensar con el sentimiento, otra con la pura razón, y añadiría la crítica entre estos dos pensamientos, razonamiento y sentimiento unidos para una sabia decisión. Cuál, preguntarás, sin ser pesimista, estar en cuenta regresiva es volver al inicio, donde comenzó todo, debe haber quedado un cabo suelto que no se vislumbra por cargar con tus pensamientos y las críticas por otro lado. Me que do con los pensamientos, porque lo otro es parte de la responsabilidad del otro como de dos. Bien, buscamos un día claro, un día libre de este peso, algo que te de un respiro, salir porque hay familia, igual me imagino que por el otro lado. Siento, que la clave ya la tienes, sé que estás, pero razonar, no es actuar, es colocar el pensamiento activo hacia un fin. Bien cuando llegue a casa, aún no había luz, espere un rato llegó como a las diez de la noche y revisé los diarios, en uno había un encarte de ventas y alquileres de inmuebles; bien, fui a ventas, vi varios que se podrían ajustar a mi presupuesto, y me pregunté, por qué haces eso, si aún no tienes comprador de tu vivienda; vaya mi repuesta me dije a mi misma que debo adelantarme ante que se me vuelva a ir las ganas de vender, debo proyectarme al futuro o sea ya, porque todo es pasado y lo vemos como presenta. Bien, hoy me encuentro con tu día 27, creo que el pensamiento se está oscureciendo, quizás, por presiones o acercamientos. Bueno, acercarse ya es aceptar que a la vuelta de la esquina puede estar o alguno que hayas visto donde quedo ese cabo suelto de un pasado ya lejano. Volver es quedarse y caer es levantarse. Sé que son instantes críticos y no deseados, pero amigo, nunca seguí una historia tan viva como la tuya, también la de otros muy fuerte y es como un sonar más fuerte cuando ves un especial de ventas y compras de inmuebles, entonces algo está pasado… Eso creo en lo externo. Un poco de calma, se que te pido mucho, pero aún no vendo esta casa, y ya aumentó el espacio donde deseaba comenzar de nuevo.
Un gran abrazo y buen día, a despejarse, ver el verde, y hay soluciones fuera de la maraña de voces externas.
Siempre
Milagro Haack y disculpa lo largo